El Pais

Algunas de las problemáticas que enfrentan las mujeres en América Latina

Por Roxana Longo*

Las desigualdades de género se presentan de manera histórica englobando inequidades tanto en la esfera pública y como en la privada. Las situaciones de vulnerabilidad de las mujeres son múltiples e incluyen diversos fenómenos que afectan considerablemente la calidad de vida y los procesos subjetivos de las mismas. Visualizar el impacto de esta opresión aporta a la necesidad de comprensión y resolución de muchas de las problemáticas y desafíos que se plantean en nuestras sociedades contemporáneas.

Desigualdades socioeconómicas

Las desigualdades socioeconómicas y la pobreza e indigencia son problemáticas persistentes en las sociedades latinoamericanas. Las inequidades por razones de género y edad son factores que condicionan la vida de las mujeres. Produciendo efectos severos en la salud, en la vida cotidiana y en la supervivencia de las mismas.

En términos generales, las políticas privatizadoras combinadas con políticas de saqueo y colonización vigentes han tendido a aumentar las desigualdades económicas y sociales de las mujeres. La exposición a la pobreza de las mujeres es más alta que la de los hombres en todos los países latinoamericanos.

Mujer y Trabajo

El proceso de liberalización de los intercambios comerciales, la desregulación, la apertura de los mercados, y las nuevas lógicas de desenvolvimiento de las trasnacionales, que derivaron en las privatizaciones y en el crecimiento de la subcontratación y la externalización de la producción, produjeron consecuencias relevantes en la división sexual del trabajo tanto en el espacio público, el productivo, y no reproductivo.

En América Latina y el Caribe, el empleo vulnerable aumentó a pesar del fuerte crecimiento económico en 2010. Las mujeres siguen enfrentando brechas de género con un desempleo que equivale a 1.4 veces el correspondiente a los hombres en el promedio regional. Del mismo modo, sus tasas de participación y ocupación siguen siendo más bajas que las de los hombres. El aumento del empleo en el sector informal afectó más a las mujeres (9.9%) que a los hombres (5.3%), y las mujeres muestran una inserción laboral más precaria en las actividades por cuenta propia, como trabajadoras familiares auxiliares y en el servicio doméstico, donde las condiciones de protección social y de ingresos suelen ser más adversas. Las mujeres y los jóvenes presentan no sólo la mayor incidencia del desempleo, sino que es el grupo más afectado por la situación de empleo precario o informal.

Otro de los problemas que enfrentamos las mujeres es la feminización y autonomización de la migración internacional en busca de trabajo, que se ha convertido en un rasgo estructural de largo plazo de muchos países del mundo. Las mujeres constituyen casi el 50% de la fuerza laboral que migra al extranjero en Asia, América Latina y otras partes del mundo, y en algunos países de estas regiones la proporción de mujeres rebasa la de migrantes de sexo masculino.
Diversos estudios señalan que el modelo laboral en los hogares de América Latina ha sufrido sustanciales modificaciones en los últimos veinte años, ya que se ha registrado una incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo. Pero pese a ello, el acceso a los puestos de trabajo continúa siendo inequitativo para las mujeres. La calidad de los mismos son altamente deficientes en términos de remuneración, protección social, estabilidad, y pleno acceso a los derechos laborales. La crisis financiera mundial afectó considerablemente a las mujeres en América Latina. Las mujeres en América Latina siguen siendo más vulnerables al desempleo y a la discriminación salarial.

La salud de las mujeres

Las desigualdades de género continúan impidiendo lograr el máximo nivel de salud. Estas desigualdades son más agudas en las poblaciones más vulnerables (OPS; 2010). La principal causa de muerte en mujeres de entre 15 y 19 años en los países de la región, se debe a complicaciones durante el embarazo y el parto. A nivel mundial, la causa principal de muerte de las mujeres en edad reproductiva es el SIDA. Las niñas y las mujeres son particularmente vulnerables a la infección por el VIH debido a una combinación de factores biológicos y desigualdades de género. La violencia es otro aspecto importante para la salud sexual y reproductiva de las mujeres, que también puede ocasionar otros problemas crónicos de salud. La salud de las mujeres se ve profundamente afectada por la forma en que son tratadas por la sociedad en general y la situación en que ésta las coloca.

Se estima que en América Latina se realizan más de 4 millones 140 mil abortos por año. Además, el 95% de las intervenciones sobre los cuerpos de las mujeres se realizan sin las condiciones necesarias básicas, lo que los convierte en una de las principales causas de muerte de mujeres gestantes. Se estima que en la región mueren cerca de 10 mil mujeres por año como consecuencia de los abortos mal practicados

La mortalidad materna—el más antiguo— y la fecundidad adolescente —un desafío emergente—, siguen siendo un problema de salud pública, cuyos niveles elevados en la región se han mantenido. Un aspecto fundamental de la estrategia para enfrentar este problema es la adecuación cultural de los servicios de salud y el enfoque integral del tema, centrado en todas las etapas del ciclo vital, condición cultural, y/o étnica de la mujer.

La calidad de atención en salud es uno de los determinantes del estado de salud de las mujeres. Pese a los avances en el conocimiento y la tecnología médica, el acceso a la atención de la salud continúa siendo marcada por profundas desigualdades, incluso dentro de un mismo sector de la población. A las inequidades de acceso económico, geográfico y cultural, se le suman las variables de género, la edad, la carga de la responsabilidad familiar, y el grado de autonomía en la toma de decisiones.

La salud de las mujeres, y las necesidades referentes a la salud sexual reproductiva tienen que ser abordadas como un aspecto especifico de los problemas de salud. La capacidad que tienen las mujeres de planificar su vida reproductiva y su derecho a estar libres de interferencias durante los procesos de toma de decisiones que afectan la vida reproductiva, constituyen dos aspectos fundamentales de la autodeterminación reproductiva.

En este sentido, un aspecto importante que merece ser considerado es el proceso de inaccesibilidad en salud en mujeres, cuyo estado de vulnerabilidad es considerablemente marcado.

Entre las fuentes de vulnerabilidad se destacan el racismo, la xenofobia, la violencia, la falta de acceso a los servicios sociales básicos, y el riesgo de deterioro de la salud reproductiva, que se agudizan debido a las desigualdades de género.

Violencias

La violencia contra la mujer constituye un importante problema de salud pública y una violación de los derechos humanos. La violencia sigue siendo parte de las formas de opresión más directas sobre las mujeres. Según estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una de cada tres mujeres sufrió violencia de género en América Latina (6). La Organización Mundial de la Salud, sostiene que el 70 por ciento de las mujeres asesinadas en el mundo lo son a manos de sus parejas o ex parejas. Ésta es una de las principales causas de muerte y discapacidad entre las mujeres de 16 a 44 años de edad. El feminicidio/femicidio o el asesinato de mujeres por razones de género es un problema serio en la región. A pesar de ser emblemático en lugares como Ciudad Juárez, México, en América Latina preocupa al movimiento de mujeres que denuncia estos crímenes y la impunidad casi total que encubre y protege a los asesinos. La presencia de está problemática demuestra el fracaso de los Estados en el cumplimiento de su deber de prevención, investigación y enjuiciamiento de los responsables de estos delitos.

Otra de las problemáticas preocupantes, es la trata de mujeres y niñas/os con fines de explotación. Según las últimas cifras de la Organización Internacional de Migraciones, constituye el segundo delito más lucrativo luego del tráfico de armas y genera ingresos anuales por alrededor de 44 mil millones de dólares. El 90 por ciento de las personas víctimas de la trata son mujeres y niños. En América Latina y el Caribe la trata está produciendo, según la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, una cifra correspondiente al 25 por ciento del Producto Interno Bruto de la región.

Mientras más mujeres y niñas son captadas por traficantes, la desigualdad, la indiferencia, la victimización y la criminalización, trastocan la visión del fenómeno.

Las mujeres campesinas e indígenas

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en América Latina y el Caribe la población rural asciende a 121 millones de personas, lo que corresponde al 20% del total de la población. De este total, el 48% son mujeres (58 millones) y se ha establecido que su contribución es clave en la subsistencia de las familias, la producción de alimentos, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico de la región. La misma fuente indica que su trabajo se extiende, en promedio, hasta doce horas diarias, tiempo en el que desarrollan variadas actividades tales como cuidado de la huerta y animales, recolección, procesamiento y cocina de alimentos, cuidado y educación de los niños y el cuidado de personas mayores.

Además, la presencia en nuestro territorios del modelo agroexportador actual, que conlleva a las políticas de concentración de la tierra y destrucción de la agricultura tradicional implementadas por las trasnacionales, tiene efectos inmediatos en la vida cotidiana de las mujeres. Esta realidad afecta de manera diferente a hombres y mujeres, siendo las segundas más vulnerables a las situaciones de pobreza, ya que tienen comparativamente menor acceso a la educación, menor acceso a la propiedad de la tierra, menor acceso al empleo, salarios más bajos por el mismo trabajo, menor oportunidad de acceso a trabajos estables y bien remunerados. A esto se agrega la responsabilidad absoluta del trabajo doméstico y la crianza de los hijos, factor que innegablemente limita sus opciones y oportunidades de trabajo y de participación social y política. La falta de agua es uno de los problemas más generalizados que afecta la calidad de vida de las mujeres rurales. Cada año se acentúan las sequías debido a la compulsiva política de monocultivo destinado a la exportación.

Otra situación que deben afrontar estás mujeres es la criminalización y judicialización de la protesta social. En los últimos años han aumentado los casos de criminalización de las mujeres por conflictos relacionados a la defensa de los territorios y la soberanía.


*Integrante de Pañuelos en Rebeldía